Maranchón ya existía en tiempos de la reconquista. En el siglo XV estuvo bajo el señorío de los duques de Medinaceli. Durante el siglo XVIII este pequeño lugar fue tomando incremento en su actividad comercial y aumentando progresivamente su número de habitantes.

Solicitó ser eximida de la jurisdicción de la villa Soriana, consiguiendolo en 1769, mediante cédula de Carlos III que le concedía el título de villa por sí, pudiendo ostentar justicia propia.

En general la población comenzó a dedicarse por entonces a la trata del ganado, muy especialmente al mular, recorriendo los lugares más diversos de España, con sus mercaderías y reuniendo grandes cantidades de dinero, que muchos aplicaron en construir grandes casonas en su pueblo.

Los tratantes maranchoneros eran conocidos en toda España, e incluso en Francia, pues acudían a las más importantes ferias de ganado llevando los mejores ejemplares de mulas. Ganado que adquirían principalmente en el Pirineo, en la Cornisa Cantábrica y en Andalucía, e incluso que importaban del cono sur americano.

El comercio de mulas impregnó desde el siglo XIX el paisaje urbano con grandes casas señoriales, el carácter de los maranchoneros abierto e innovador, su lenguaje particular, y, en general, la idiosincrasia de esta localidad. Sin embargo, a partir de los años 50 la mecanización del campo fue progresivamente desplazando a la ganadería en las labores y esta actividad fue desapareciendo.

De forma que Maranchón pasó de tener más de 3.000 habitantes en 1.910 a tener menos de 200 en la actualidad. Es un pueblo afectado por la despoblación que sufre la el interior rural. Está enclavado en una de las comarcas con menor densidad de población de España, la comarca de Molina de Aragón, con 2,6 hab/km2.

Pilar San Miguel